martes, 19 de octubre de 2010

Sueños literales

A veces sueño que me caigo de sueño. Pero en el sueño estoy impedida de dormir: tengo muchas cosas que hacer, preguntas que responder, sitios que visitar. Y ahí voy, con los ojos semicerrados, tratando de mantenerme despierta con un esfuerzo penosísimo, cuando en realidad podría apoyar la cabeza sobre la almohada y dormir tranquilamente.

¿Cuál es la fuerza que le da a esa dimensión una legitimidad tan grande, hasta el punto de superar a la real? ¿Qué es más verdadero, en ese momento: el sueño, donde estoy despierta a costa de gran esfuerzo y sufrimiento, o la realidad, en la que mi cuerpo reposa con los ojos cerrados, los músculos relajados, la cabeza apoyada sobre la almohada?

No hay comentarios: